Las reformas al sistema de enjuiciamiento criminal emprendidas
en Latinoamérica desde mediados de la década de los `80, junto con producir
modificaciones muy relevantes en la estructura del proceso tradicional en la
región, también han tenido un impacto profundo en la reconfiguración
institucional del Ministerio Público.2 En una medida significativa, los cambios
realizados al Ministerio Público son indispensables para adecuar a dicha
institución de conformidad al rol y las funciones requeridas por el nuevo
modelo procesal penal de carácter acusatorio, que se han intentado establecer
en la mayoría de los procesos de reforma en la región. Por otra parte, es posible
observar como otros países de América Latina que no han experimentado reformas
a su sistema procesal penal también han avanzado en el fortalecimiento de sus
Ministerios Públicos en las últimas décadas.3
Los cambios producidos en el Ministerio Público han creado
un escenario nuevo que no ha sido objeto de análisis ni de estudios muy
profundos; no obstante, constituye una parte muy relevante de las modificaciones
que han sufrido los sistemas de justicia criminal en la región. En este
contexto, el presente trabajo se detiene en la experiencia de los países que han
enfrentado cambios a sus Ministerios Públicos como parte de las reformas a sus
sistemas procesales penales. 4 En estos casos, las trasformaciones realizadas a
dicha institución constituyen una apuesta muy fuerte de los reformistas a la
capacidad del Ministerio Público para generar cambios relevantes en las
prácticas y rutinas de trabajo del sistema de justicia criminal. Si bien los objetivos
de los cambios son complejos y variables con el tiempo, un propósito
fundamental de estas reformas, muy fuertemente presente desde sus inicios, es
el de asegurar la adecuada configuración y asentamiento de los nuevos modelos
procesales de corte acusatorio que se ha pretendido instaurar en los diversos países
del continente. Para ello, el Ministerio Público ha sido objeto de
modificaciones legales con el objetivo de adecuar su arquitectura institucional
a estos nuevos requerimientos, además de los esfuerzos sistemáticos realizados
para el fortalecimiento presupuestario, material y de recursos humanos.
A pesar de que se trata de un proceso de cambio aún
inconcluso, los pocos estudios preliminares disponibles indican que los
resultados obtenidos hasta el momento no son los esperados. Sin perjuicio de
que es posible encontrar múltiples experiencias positivas en aspectos concretos
a lo largo de la región, me parece que como tendencia general, el Ministerio
Público enfrenta en la actualidad una serie de problemas muy significativos para
satisfacer las expectativas que existen respecto de su rol en la consolidación
del proceso de reforma. En esta coyuntura es necesario abrir un debate intenso
acerca de los lineamientos que debe tener el futuro trabajo de la institución
en la región.
Con el objetivo de contribuir al debate sobre la materia, en
las páginas que siguen intentaré presentar de una manera breve y panorámica el
estado actual de los esfuerzos de reforma al Ministerio Público en la región,
poniendo un especial énfasis en identificar algunos de los principales
problemas que enfrenta esta institución en el contexto del funcionamiento de
los sistemas procesales reformados. Ello debería ayudar, a su vez, a
identificar líneas futuras de investigación en las cuales es necesario obtener
mayor información para poder realizar diagnósticos más específicos.
Antes de iniciar su desarrollo es necesario presentar al
lector algunas advertencias acerca de los alcances y límites de este trabajo.
En primer lugar, no se trata de un texto que examine de manera exhaustiva lo
que ocurre en todos los países de América Latina, sino que, como se señaló con
anterioridad, se focaliza en aquellos que han llevado adelante estos procesos
de reforma de la mano de transformaciones de sus sistemas procesales. En
segundo lugar, la evidencia empírica acumulada hasta el momento en la región
sobre estos temas es muy pobre, lo que limita los alcances de mis conclusiones.
La falta de información empírica disponible obliga a descansar centralmente en
la información producida en el contexto del desarrollo del “Proyecto de
Seguimiento de los Procesos de Reforma Judicial”. Se trata de un proyecto de
investigación que entre los años 2001 y 2004 fue ejecutado por el Centro de
Justicia de las Américas (CEJA), en conjunto con varias organizaciones locales
de diversos países de la región y cuyo objetivo central fue el evaluar el
funcionamiento de los procesos penales reformados. No se trata de
investigaciones específicas sobre el Ministerio Público, pero cada una de ellas
incluye mucha información útil sobre el tema, lo que permite delinear algunas
hipótesis o líneas preliminares. Para los efectos de este trabajo considero los
informes nacionales realizados por grupos de investigadores de: la provincia de
Córdoba-Argentina, provincia de Buenos Aires- Argentina, Bolivia, Costa Rica,
Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras y Paraguay.5 La carencia de
información empírica hace que este trabajo se sustente en una porción
relevante, especialmente en la sección destinada a la presentación de problemas,
en mi propia visión acerca de lo que está ocurriendo en el área. Por lo mismo
este trabajo no pretende presentar conclusiones finales, sino constituir una
primera aproximación a un tema que requiere estudios de mayor profundidad.
1 Agradezco los comentarios formulados a las versiones
preliminares de este texto por varios amigos y colegas, en especial las de
Andrés Baytelman, Juan Enrique Vargas y Cristián Riego. En buena medida este
trabajo representa la conclusión de una cierta reflexión colectiva junto a
ellos y, en consecuencia, se trata de muchas ideas colectivas y no
exclusivamente originales del autor. Agradezco también los comentarios y
sugerencias de mis colegas del Centro de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Diego
Portales. 2 Una revisión general de lo ocurrido en 15 países de la región puede
verse Julio Maier/Kai Ambos/Jan Woischnik (coordinadores), Las Reformas
Procesales en América Latina , Editorial Ad- Hoc, Buenos Aires 2000, 896
páginas. 3 Ejemplos paradigmáticos de esta situación son países como México y
Panamá. En el caso específico de México, sólo a fines del mes de marzo de 2004
el presidente Fox ha presentado un proyecto de reforma sustancial del
procedimiento penal en dicho país a nivel de la justicia federal, el cual ha
sido sumamente discutido. Información general sobre el proyecto puede verse en
la página web de la presidencia de México:
http://quetzalcoatl.2004.presidencia.gob.mx/actividades/comunicados/index.php?contenido=7839&pagina=17.
Una ejemplo del debate generado por el proyecto en, Descalifica La Corte Reforma
Judicial de Fox, El Universal, 11 de Noviembre de 2004,
http://www.eluniversal.com.mx/pls/impreso/noticia.html?id_nota=254928&tabla=
notas_H. Para tener una información completa acerca del Ministerio Público
mexicano recomiendo revisar Gullermo Zepeda, Crimen sin Castigo: Procuración de
Justicia Penal y Ministerio Público en México, Centro para la Investigación y el
Desarrollo y Fondo de Cultura Económica, México, 2004, 462 págs. 4 Si bien ello
excluye el análisis más sistemático de casos como el mexicano o el de Panamá,
existen varias de las cuestiones que sostendré en el presente trabajo que
podrían ser perfectamente aplicables a los mismos.
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La capacitación interinstitucional en la reforma de la justicia criminal en Chile
Proyecto de Código Procesal Penal de la República Oriental del Uruguay
Desafíos y perspectivas para la Defensoría Pública en el Ecuador